quinta-feira, 9 de junho de 2011

Me_apodero_de_usted_de_espejo_a_sueno

Imagino que ya sabe quien soy.
Imagino que sabe que le acontezco, habiendo
destituido sin ninguna ceremonia
particular, los pies de barro de
sus húmedos semidiocesillos,
en la arteria capital de los pantanos idolátricos.

Alejandra, por qué?

Así como la mar se cae al hombre
y se ahoga en él, y se cae
la cuerva hacia y en torno del cuervo,
para rodearlo de plumas, enredarlo de carne,
afirmarlo de huesos vacíos, ahorcarlo
en duro esfínter,
hasta terminar fecundándose vallejamente
a sí misma, así yo la apialé
a mi puerta en movimiento, a mi casa caracola,
enigmática y rodante, y así me convirtió
usted a la secta de su
orgánico ébano parcial.
Alejandra, por qué no?

Era cuestión de andar en curva recta,
de vigilarlo todo con los ojos cerrados,
de considerar los adelantes cáusticos,
los lados equiláteros,
los atrases rústicos restringiéndose
en la sopa caudal del tiempo muerto, para
encontrar el humus de sus sandalias
retroactivas, y sentarse a comer bajo el dintel
de la puerta, en aquel hotel donde esa vez se hallaba,
con una manzana debajo de la gorra
y una gorra aplastando la pirámide.

Alejandra, le dije, por qué
no construimos?

Y entonces, sintiendo el olor de mis mordiscos
que tarareaban en la fruta, usted salió
y me puso encima, para amedrentarme,
su par de almendras que indagaban mucho,
su cabello retinto como noche fueguina,
su ronco argentinazgo, su frente
sudamericana, pero debajo de ella,
una boca riendo sin remilgos, y más abajo, aún, el
manjar suculento de su cuerpo,
entretanto ataviado hasta el pescuezo (pues llovía),
ordenando sus próximas premuras
y la segura estirpe con el cálido
modo de programar el vamos.

Alejandra, insistí lluvioso,
por qué no construimos una?

Después ha continuado promulgándose el asunto
tribal, las lecturas congénitas, la ansiedad
sindrómica, el robusto muérdago totalitario,
la garantía atávica del fauno episcopal, la aventura
gozosa que humedece las articulaciones
de la vida, la vida manzanaria, los atuendos

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